Archive | enero, 2011
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10 cosas que he aprendido de mi hija…

Desde que comencé a escribir en la blogoesfera me han gustado mucho los memes. Es divertido compartir en cadena el mismo tema, es una manera atractiva de dialogar cada una desde su página. Amor Maternal nos invitó a seguir este y no me pude resistir.

La experiencia de ser la mamá de AbiCool es una que me ha llenado de risas y momentos de alegría y he aprendido muchas cosas sobre la maternidad y sobre mí misma, según el requisito del meme, aquí les menciono diez:

1. Lo que es el amor incondicional e infinito que siempre he visto en los ojos de mi abuela hacia mi papá.

2. A dormir con un ojo abierto y con el oído afilado por si acaso ella se despierta durante la noche y necesita algo de mí.

3. Que aunque el trabajo nunca acaba y llegue exhausta al final del día, ella siempre me puede sacar una sonrisa con sus ocurrencias.

4. A sentirme como el centro del universo cuando deja un minuto lo que está haciendo y me da un besito espontáneo.

5. Que nunca había sentido dolor más grande como el que siento cuando ella se lastima o le ponen una inyección.

6. Viejas canciones infantiles que tenía olvidadas en mi memoria y que quiero sean parte de su niñez.

7. A tomar las decisiones difíciles y decir no aunque ella no quede contenta, pero sabiendo que es parte de su educación para que sea una persona de bien en el futuro.

8. Que dedicarme a ella es un acto que me enriquece a diario y que no cambiaría por estar 12 horas en una oficina perdiéndome estos primeros dos años de su desarrollo.

9. A querer un poco más que antes a quienes me demuestran su cariño hacia ella.

10. Y entre muchas otras cosas, he aprendido que quiero estar en esta tierra el mayor tiempo que pueda para ser su amiga, su cómplice, su curandera y su fan número uno en todos los momentos que me necesite.

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Diversión en la bañera con burbujas de Johnson’s

Desde que nació AbiCool siempre he utilizado los productos Johnson’s para bañarla e hidratar su piel; me había matenido usando la misma fragancia desde hace meses, hasta que hace un par de semanas llegó a mis manos una nueva versión con una fragancia refrescante.

El nuevo Johnson’s Baby Bubble Bath & Wash ha sido todo un éxito en la rutina de baño de AbiCool. Las burbujas que se forman en la bañera hacen que ella disfrute mucho más y juegue con el agua mientras le estoy dando su baño; además el olor encantador a melón que le queda en la piel a mí me fascina.

Esta nueva línea de productos también cuenta con la fórmula “no más lágrimas” y está especialmente diseñada para cubrir las necesidades de higiene en la piel, el cabello y los ojos de los bebés, sin dañarlos. Y luego de un rico baño de espuma y burbujas, siempre termino la labor dándole un masaje relajante con la loción para el cuerpo Johnson’s que ya es tradición dentro de su rutina.

Johnson’s Baby Bubble Bath & Wash no contiene colorantes, es hipoalergénica y está aprobada por dermatólogos y pediatras para su uso diario. Los puedes encontrar en farmacias, supermercados y tiendas de cadena a un costo de $3.99 por la botella de 15 oz.

AbiCool me sorprende con cosas nuevas cada día y para mí es muy importante sólo darle lo mejor. La higiene es básica para mantener la salud de nuestros chiquitos y si además de lograr ese objetivo podemos recibir sonrisas de satisfacción y diversión, pues mucho mejor. ¡Pruébalos y cuéntame qué te parecen!

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Enseñar con el ejemplo no es tarea fácil

Anoche hablando con PapiCool recordaba cómo tengo muchas cosas de mi abuela (fue quien me crió) que ella no me enseñó diciéndomelas sino que al pasar de los años fui observando en ellas y sin darme cuenta yo misma las hago. Desafortunadamente, en el plano alimenticio, muchos de los patrones de mi abuela que yo he replicado no son positivos y no es hasta ahora cuando comienzo a cuestionarlos porque no quiero verlos repetidos en AbiCool.

El año pasado tuvimos un susto muy grande cuando mi abuela en cuestión de semanas agravó y estuvo a punto de morir. En apariencia su mal vino de la nada y no entendíamos cómo si parecía estar tan bien se puso tan mal de un momento a otro. Pues les cuento; ella tiene problemas de hipertensión y del corazón pero nunca ha llevado una dieta apropiada para su enfermedad. Su pecado: abusa de la sal.

Nosotros como familia debemos estar como policías detrás de ella para evitar que en un descuido ella tome el salero y le ponga más sal a una comida que ya estaba bien, o peor aún, que mientras uno cocina ella le ponga sal excesiva a la comida de todos y no podamos comerla. Esto suena gravísimo, ¿verdad?

Mientras mi abuela se debatía entre la vida y la muerte en cuidados intensivos comenzé a analizar mis patrones alimenticios y mi relación con la comida y con la sal. Me dí cuenta que aunque no llegaba al extremo de mi abuela, sí estaba poniendo demasiado sal en las comidas que yo cocinaba y que esto, tarde o temprano, lo pagaría yo (y peor aún, mi familia) sino tomaba acción de inmediato.

Y cuando, afortunadamente, mi abuela salió del hospital y comencé a prepararle sus comidas según la dosis de sodio recomendada por sus doctores, pude constatar que con mucho menos sal de la que yo pensaba la comida tenía buen sabor.

A partir de ahí he ido bajando la cantidad y siempre uso las cucharas de medida para ponerle sal a mis comidas. Antes simplemente ponía “sal al gusto” sin saber qué cantidad realmente estábamos ingiriendo.

Aunque es difícil dejar viejos hábitos, como madre tengo una responsabilidad de darle lo mejor a mi hija y no puedo hacerlo si por un lado trato de darle cosas saludables a ella y yo misma estoy haciendo otra cosa.

Enseñar con el ejemplo es, a mi entender, una de las tareas más difíciles que se nos presenta como padres, pero al mismo tiempo es una excelente forma de educarnos a nosotros mismos para dejar los patrones negativos y vivir una vida mejor.

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El primer reto del año

Una de las cosas que he venido posponiendo es quitarle el bobo (chupón, chupete, pacifier) a AbiCool y ahora estoy pagando por ello. Lamentablemente, el retrasar la decisión permitió que ella se aprendiera el nombre y ahora que no se lo estoy dando está teniendo crisis durante el día en donde me persigue llorando: “bobo, bobo, bobo”… Yo le pregunto: ¿quieres agua?  Se enoja más y repite “bobo, bobo, bobo”…

Su reacción, lejos de hacerme sucumbir y volver a darle el bobo me ha hecho ponerme más firme en mi decisión ya que veo que es mucho más adictivo de lo que yo pensaba. Ella ha actuado como si tuviera una necesidad física de estar chupando ese que una vez pensé era un instrumento de paz.

Originalmente comencé a dárselo porque ella tuvo unos problemas de Abnea del Sueño y leí en varios foros que era recomendable para niños con ese problema porque los ayudaba a respirar. También me motivó que de niña yo me chupaba el dedo y le tomó muchos años a mi abuela lograr que lo dejara.

Me pareció muy lógico que si le daba el bobo a AbiCool sería más sencillo simplemente eliminarlos cuando considerara que era tiempo ya que si se chupan el dedo, pues no se lo puedes “quitar”. La tarea, aunque sigo pensando que es más sencilla que lo del dedo, no es nada fácil.

A ver si sobrevivo esta semana sin sucumbir a sus reclamos, lloros y peticiones del anhelado bobo. Vamos en el segundo día de “Bobo Rehab” y me ha costado bastante. Ya veremos, el tiempo dirá.

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Un año que viene y otro que se va…

El 2010 fue un año definitivamente interesante; de muchos cambios para mí. Sin equivocarme puedo decir que fue como una montaña rusa, sobre todo por ser el primer año de AbiCool, ajustándome a mi nueva vida con ella y viéndola crecer tan rápido que todavía me cuesta creer que esa cosita pequeña que tenía en mis brazos ya es una personita que camina detrás mío a toda hora.

También un año de cambio a nivel profesional al entrar a la larga (casi infinita) lista de layoffs que azotan Estados Unidos y descubrir que, a pesar de lo seria de la situación, ese fue el mejor regalo que podía recibir en ese momento para quedarme con mi hija en casa y aprovechar esta etapa de ser mamá.

Pasando balance, 2010 fue un año de grandes retos y evolución que terminó con un balance positivo. Algunas derrotas, algunos triunfos y al cierre muy buenas noticias para mi familia. No me quejo.

¿Qué espero del 2011? ¡Grandes cosas! Tengo mucho que aprender sobre Social Media, convertirme en Twitter savvy. Ummm… un montón de cosas más. Pero ahora no voy a hacer pública mi lista de metas para este año, sólo quería compartir con ustedes un pequeño resumen de lo que me dejó el año pasado y transmitirles que me siento esperanzada y feliz.

Espero que todas ustedes se sientan tan esperanzadas y llenas de energías como yo y que me acompañen en el camino, eso será un placer.

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