Muchas más risas que llantos
Cada día estoy más convencida de que en esta labor de ser madre uno nunca deja de sorprenderse. A menudo, me “pesco” a mí misma alabando la más mínima cosa que hace AbiCool, su risa, sus palabras, un aplauso. Como si fuera la única niña de esa edad que hace esas cosas.
Si me grabaran creo que me criticaría a mí misma por exagerada, ya que cada cosa es para mí algo especial. Soy una de esas mamás que yo criticaba antes de tener a mi hija “ay, pero fulana no se calla con cada cosita que hace el niño… como si fuera algo extraordinario”… Mea culpa.
La cosa es que estábamos PapiCool y yo hablando el sábado, luego de que llegamos de la fiesta de cumpleaños de los gemelos de una amiga, sobre cuánto nos divertimos viendo como AbiCool disfrutó del payaso, la música y cómo aplaudía con emoción y soltando gritos de alegría.
Eso me puso a reflexionar sobre la maternidad y cómo siempre se habla de lo difícil que es, de todo lo que se sacrifica, etc. Recordé la canción “Señora” de Joan Manuel Serrat, que tiene una frase que va muy acorde con esa visión sobre ser madre: “…perdiendo la vida, mimando su infancia, velando su sueño, llorando su llanto con tanta abundancia…”
Entonces recordé cuantas risas me proporciona AbiCool a diario y cómo es tan fácil maravillarse (y aburrir a los demás) con cualquier tontería que hace. Eso me llevó a la conclusión que son muchas más risas que llantos. Muchas más satisfacciones que decepciones y a la larga es el trabajo que se hace con más gusto y nos sale natural.
Sin dudas, AbiCool hará muchas cositas no tan divertidas en estos días y va a tirar el control remoto a la basura (esa es la nueva) muchísimas veces, y tendré que recoger todo lo que va tirando al suelo del apartamento.
Sin embargo, esta semana la maravilla de AbiCool es que no se asustó con el payaso, que se reía a carcajadas mientras aplaudía cuando los demás aplaudían y que en general disfrutó tanto de la fiesta de cumpleaños que ni se quería ir. Y eso me pone una sonrisa en los labios.










Tienes toda l razón: en definitiva hay momentos difíciles pero los felices los superan con creces.
Así es, muchas veces nos concentramos en los sacrificios o usamos los niños como excusa por cosas que dejamos de hacer, etc. Eso hace que parezca que es una “penitencia” o vida sólo de sacrificio cuando no lo es. Claro, no todos los padres son así, pero muchas veces se peca de eso.
Gracias por visitarme.