Archive | enero, 2012
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Recordando el primer añito de AbiCool

El tema de la fiesta fue la mariquita (ladybug)

En estos días comencé a pensar en la celebración de cumpleaños de mi amado TitoCool (sí, ya sé, faltan más de 6 meses) y entre pensar acerca del lugar ideal, el tema, las decoraciones y el pastel, recordé el primer añito de AbiCool que de igual manera planeé con mucho tiempo de antelación y cuidando cada detalle. Entonces, me di cuenta que como el blog inició en diciembre y ella había cumplido en septiembre, nunca llegué a publicar las fotos de su cumple.

Más aún, debido a que viajamos al día siguiente que celebramos su cumple número dos el año pasado, tampoco llegué a poner las del segundo. Estoy segura que cuando pase el cumple de TitoCool yo voy a compartir fotos con ustedes de la fiesta y en aras de ser justa con mis pequeños, y claro, mostrarles los frutos de mi trabajo (jeje) decidí publicar las imágenes de esas celebraciones.

Las de hoy, son las de la celebración de su primer añito, que lo hicimos en Michigan junto con toda la familia que vive allá y que ella disfrutó a pesar de su corta edad. Confieso que yo disfruté más que ella al ver que todo me salió como quería y poder preservar esos recuerdos. Pero ahora los dejo ya que las imágenes siempre hablan más que las palabras. ¡Feliz sábado!

AbiCool jugando; como ven tenía un vestido también con mariquitas en miniatura. Lo compre en Etsy.

Como no encontré los gorritos con los puntitos, yo misma se los agregué y mandé a hacer una etiqueta con el nombre y fecha.

Este número y la mariquita grande que adornó el pastel lo compré en Etsy.

Estos los hice en computadora y luego los mandé a imprimir como foto y los recorté.

Las galletitas fueron hechas por AbueCool por supuesto.

AbiCool con su prima SammyCool que también nació en septiembre. El pastel fue hecho y decorado por AbueCool y TíaCool.

El sombrero me fascinó, también cortesía de AbueCool.

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Miércoles Mudo ~ ¡Feliz Año del Dragón!

Foto: Diego Azubel, EPA



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Mantén a tu bebé sano este invierno

Antes de ser mamá decía que los gérmenes eran una “legenda urbana” y de manera despreocupada agarraba la barra en el subway o abría y cerraba puertas que otras personas habían tocado, siempre con la convicción de que nada me iba a enfermar y que no tenía por qué obsesionarme con esas cosas. Sin embargo, cuando uno tiene un recién nacido en casa todo cambia.

Cuidar de un bebé pequeño durante los meses de invierno siempre nos causa preocupación y ansiedad. Debido a las enfermedades que se esparcen al bajar las temperaturas y a las limitaciones que existen a la hora de administrar medicamentos a los recién nacidos debemos tomar medidas extra para proteger a nuestros bebés y sus organismos tan delicados.

Hace un poco más de dos años cuando nació mi primera hija mi reacción era querer ponerla en una caja de cristal en donde los gérmenes y virus no pudieran tocarla. Obviamente eso es imposible y tuve que aprender a tomar acciones preventivas para proteger a mi entonces frágil pequeñita. Este año estoy poniéndolas en práctica con mi nuevo bebé y quiero compartirlas con ustedes.

La medida principal que debes tomar para mantener a tu recién nacido saludable es cuidar de tu salud y la de los demás miembros de la familia; la mayoría de los virus llegan a la casa de la mano de los adultos y los niños que ya están en edad escolar o van a la guardería.

Tener buenos hábitos alimenticios, mantener una temperatura adecuada en la casa y lavarse las manos con frecuencia son sólo algunas de las cosas que ayudan a que todos en el hogar se mantengan saludables. Sin embargo, hay otras cosas claves que podemos hacer para prevenir que nuestro recién nacido adquiera alguna enfermedad en esta época.

Estas son mis estrategias

Vacunas al día. Los bebés tienen mayor riesgo de tener complicaciones si adquieren algún virus, así que es básico que esté al día con las vacunas.

Abrígalo. Como regla general, tu bebé debe estar vestido con una capa de ropa más que la que tú lleves puesta y siempre llevar gorro y guantes cuando salga de casa.

Manos limpias. Estoy segura de que te lavas las manos innumerables veces al día, pero debes exigir lo mismo a familiares y amigos que vayan a conocer a tu bebé.

Esteriliza. Además de los teteros (biberones, botellas) es importante esterilizar el chupón (chupete, bobo) y cualquier juguete que tu bebé se lleve a la boca.

Evita las multitudes. A menos que sea obligatorio, no expongas a tu bebé a lugares donde se concentren muchas personas ya que ahí habrá mayor concentración de virus.

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En un minuto neoyorquino #1 ~ Red Sox Nation en NYC

La rivalidad entre los fanáticos de los Medias Rojas de Boston y los Yanquis de Nueva York es una de las más antiguas y férreas que existen en los deportes profesionales. Los que siguen el béisbol lo saben: si uno está con uno de esos dos equipos está en contra del otro aun cuando esté jugando contra otro. De ahí salió la famosa frase, usada por los seguidores de ambos refiriéndose al equipo contrario, que de mis labios dice así: “Yo sólo sigo a dos equipos, los Medias Rojas y a cualquiera que le gane a los Yanquis”.

Dejando fuera los incidentes mayores de personas desequilibradas que han llevado su fanatismo a un extremo siniestro para mí esta rivalidad, que tiene más de 100 años, es muy entretenida y hace de la temporada algo más emocionante. Como creo que ya es obvio, yo soy miembro orgullosa de la Nación de los Medias Rojas (Red Sox Nation) a pesar de que vivo en territorio apache, muy cerca de la Casa que Ruth Construyó.

Muchos se preguntarán el cómo y por qué de la situación; yo misma reconozco que soy una raza rara de neoyorquina que a la hora de sentarse en el Yankee Stadium lo hace para ver derrotado al equipo de la casa, más de uno en el estadio al verme vestida de rojo me ha gritado “regresa a Boston”… ¿y yo? Me río a carcajadas. Para mí estos son dos amores distintos que viven en mí con la misma intensidad: adoro la ciudad de Nueva York y adoro a los Medias Rojas de Boston.
Durante la temporada de béisbol le doy seguimiento a los partidos y sin falta, siempre que los Medias Rojas juegan contra los Yanquis en esta ciudad me pongo mi camiseta roja con el nombre de mi equipo para apoyar. Por supuesto, las reacciones no se hacen esperar. No vayan a pensar que lo hago de manera inocente yo sé que es una provocación, sobre todo en los días en que gana Boston y la gente se levanta de mal humor.

Me han dicho montones de cosas en el estadio y en la calle, pero hay una que recuerdo especialmente, quizás porque estaba embarazada en esa época y un caballeroso neoyorquino salió a mi defensa al percibir esta “damisela en peligro”, sólo para darse cuenta de que con panza y todo mi fanatismo era mayor y yo estaba lista para enfrentar cualquier ataque (no físico, por supuesto, todo dentro de la cordura).

Primero, imagínense a esta embarazada a mediados de agosto, con 36 semanas de gestación, y una camiseta ajustada que hacía la panza sobresalir y atraer las miradas de asombro, miedo y hasta pena; en la otra esquina imaginen a un hombre bastante alto y como de 300 libras, más imponente de ahí sólo Shaquille O’Neal.

Ya que tienen la imagen, les cuento, el fin de semana había sido una de las series entre Yanquis y Medias Rojas en el Yankee Stadium y Boston había ganado dos de los tres partidos (uno de ellos el de la noche anterior) y yo caminaba hacia mi trabajo por la calle 44 en Manhattan con un aire de desafío al identificarme en un día como ese. El hombre, que no pasaba de 35 años de edad, me seguía con la mirada mientras yo le pasaba por el frente y casi cuando lo dejaba atrás, se me acerca y me grita: “por qué no te vas para Boston, traidora”.

El otro hombre indignado –obviamente no un fanático de los Yanquis- me dice: “eso no está bien, cómo el hace eso…”, antes de que continuara con su disculpa por el comportamiento del otro y siguiera mirándome con esa lástima de pobrecita que la atacó ese gigante, yo le respondo con una sonrisa, volteándome a ver al grandulón: “no te preocupes, él sólo está amargado porque perdieron” y lanzo una risotada mientras continúo caminando.

Atrás quedó el grandulón refunfuñando y diciendo otras cosas en un tono muy bajo como para yo escucharlo. No sólo me hizo gracia en ese momento, sino que es uno de esos recuerdos memorables de mi vida en La Gran Manzana. Aquí te pasa de todo, en el siempre eterno y efímero Minuto Neoyorquino.

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Miércoles Mudo ~ Recuerdos Navideños 2011




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